Durante mucho tiempo, escribir fue un arte solitario compartido en tertulias de café a la luz de un maestro que aconsejaba a sus discípulos. Pero hoy los editores son empresarios y los maestros compiten en la mesa de novedades de las librerías; quizá por ello surge la necesidad de crear escuelas de escritura que ayuden al escritor a descubrir aquellos métodos o trucos −en el mejor sentido del término− que por sí solo quizá nunca o únicamente tras muchos tropiezos descubrirá.
¿Qué soñará el indescifrable futuro?
Soñará que Alonso Quijano puede ser Don Quijote
sin dejar su aldea y sus libros.
Jorge Luis Borges
("Alguien soñará", Los conjurados)