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HISTORIA
del
CONVENTO DE SANTA CLARA
El Fórum Alonso Quijano se encuentra ubicado en el Convento de Santa Clara que se construyó junto a la Ermita de la Concepción en el siglo XVI y albergó a las monjas clarisas hasta 1868. La ermita, ya desaparecida, era muy venerada en toda la comarca.
Cuentan que los alcazareños apenados por los estragos que produjo una plaga de langosta recurrieron a la Virgen para que les librara e hicieron el Voto de guardar perpetuamente su festividad. Pero la plaga desapareció y el pueblo se olvidó de renovar su promesa hasta que en 1546 volvió de nuevo la langosta y el Concejo y la Universidad de Alcázar de San Juan acordaron restaurar de nuevo el Voto.
Estas noticias llegaron a oídos de la religiosa alcazareña Sor Francisca de la Cruz, abadesa en el Monasterio de San Juan de la Penitencia de Toledo, que junto a María Fernández, conocida como la “Peregrina de Cristo”, concibió la idea de fundar en Alcázar un monasterio junto a la ermita. Pasaron varios años de trámites hasta que al final el edificio se construyó en 1564.
Veintiséis años después la Orden Franciscana concedió a las religiosas del convento la Regla de Santa Clara. Y en el siglo XVII el monasterio se amplió y se reformó la ermita que pasó a ser iglesia del convento formada por una sola nave alargada terminada en ábside.
El Convento de Santa Clara fue respetado por la desamortización de Mendizábal y por la exclaustración de 1835. Pero en la segunda mitad del siglo XIX se cerró y se cedió al Ministerio de la Guerra para la instalación de un cuartel. Finalmente, en 1980 pasó a ser propiedad municipal, y actualmente, y tras una profunda restauración es utilizado para actos culturales y como hotel-restaurante por Gestnova Tecnic C.M, S.L.
Eran característicos del convento los “dulces de la Concepción” figurillas de mazapán que hicieron las delicias de los alcazareños. Y de su cocina salió la receta de las famosas “tortas de Alcázar”, dulce típico local.
El Convento, de gran sobriedad decorativa, es de estilo renacentista. De la primitiva construcción únicamente se conservan como vestigios del siglo XVI la estructura del patio interior y la portada construida en arenisca rosada y formada por un arco de medio punto rematado por un frontón triangular en cuya parte central se abre una hornacina. Lo más destacado de ésta es el juego geométrico de esferas de influencia escurialense. También, son de especial interés sus artesonados en madera de pino y el claustro que, con elementos añadidos posteriormente, conserva sus arcos de medio punto en sillería.
Fue declarado Monumento de Interés Provincial en 1982.
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