
Ernesto Cardenal
Un Quijote con boina revolucionaria, recorrió La Mancha,el año pasado, casi de incógnito estuvo en Alcázar en el Hotel-Convento Santa Clara, resaltando los premios de Cartas a Dulcinea. Con barba y melenas blancas que escapaban de la cárcel de su negra boína manchega y revolucionaria. Ernesto es hoy el último Quijote defensor del pueblo escarnecido, luchador pacífico y benéfico, de un mundo en cambio.
El amonestado cura, cabalga sobre una poesía social, sencilla, conmovida, y humanizada, defensor de teologías liberatorias, sandinista y ministro de cultura, nominado para el Novel, propuso a Dios que cogiera el teléfono de la suicida Marilyn Monroe, y fundó Solemtiname, la ínsula que es foco de poesía y arte. Ernesto Cardenal poeta nicaragüense, heredero de Rubén Darío, pasó por Alcázar, casi de incógnito, como si no quisiera romper el encanto de estos muros cervantinos.
Tecleando su nombre, aparecen en Internet, mas de un millón de paginas con su vida y poemas. Y la Universidad Nacional de Costa Rica le ha otorgado a este Quijote del pueblo, el doctorado “honoris causa”, “por su labor para encontrar, un camino de acercamiento entre los pueblos, en aras de los más nobles principios éticos y humanistas".
En Alcázar entregó los premios del Certamen Literario “Cartas de Dulcinea a don Quijote” celebrado en la Escuela de Escritores de Santa Clara, y con su albina faz, boina negra, y bondadoso empaque, mas que un Che revolucionario, parecía un bondadoso y patriarcal Quijote, deshacedor de entuertos, luchador incansable y contradictorio, de mágico recuerdo, inspirador de esperanza y libertad, como un viejo compañero en el olvido, aquel otro Ernesto de hermosos recuerdos de juventud.
Su poesía, en la lengua de Cervantes, conserva las claves de su contradictoria vida. Su corazón pivota de Dios a Sandíno, y lleva a su pueblo la esperanza de alimentar los cuerpos de sopa boba, y las mentes de amor divino.
Un Quijote libertario propuesto para el Novel pasó por Alcázar
Es el hermano en Cristo y verso que mancheguea en un mundo embasurado. Su quijotesca locura es el maridaje de dos mundos posibles, cargando con rimas y oraciones contra este mundo tan necesitado de poesía, y recordándonos que para el otro, -si lo hay- no se necesitarán tales alforjas.
Leemos a Cardenal como consumidores de mensajes quijotescos de ficción, y la sugerencia de su lejano universo en tierras lejanas, del que conocemos tan poco, tan distante, tan preñado de injusticia, como de esperanza transcurre por parámetros de verosimilitud literaria, que nos encanta y emociona.
Narra el quijotesco poeta su vida, como si la viviera, pero no la vive, porque él entró en ella cuando su vida ya estaba escrita, y la sufre o la goza en el recuerdo, como una ficción, su Dulcinea-Claudia, solo es un amor frustrado de hace mas de sesenta años, y es, como esas estrellas tan lejanas que murieron hace siglos, pero brillan todavía. Porque para Ernesto, creyente fiel de la promesa divina, su vida solo es una narración temporal en transito a la otra.
En ésta ficción poética que es su vida, imaginamos all Quijote-Ernesto tomando la palabra y dialogando con su creador, expresando los viejos criterios de debate, cuestiona, o discute, sobre la libertad, el amor, la poesía, con Dios al fondo, poniendo sentimientos y palabras, en esta gran película que es su vida, desde su Casa de los Tres Mundos en Managua. Dios te guarde caballero de limpia locura.
Cardenal vive el esplendor de sus contradicciones. Con raza de libertadores se integra en un pueblo tolerante y oprimido. Se hace cura de una religión para ricos en un país de pobres. Es el místico humanista de un mundo inundado por la basura de la que trata de aflorar la rosa de un verso. Y es el último sacerdote, cruzado que en defensa de la justicia del pobre y de la viuda, se enfrena a los molinos.
--Con la Iglesia hemos topado, amigo Sancho.
Hoy en Santa Clara, solar cervantino, evocamos su poesía y el recuerdo de su paso por estas aulas. Ernesto Cardenal, maestro de estirpe libertaria. ¡Salve!. Que tu palabra grande y humilde de Quijote enamorado, nos llegue desde la cátedra gigantesca de ese Rocinante social que es el Novel.
EL ULTIMO QUIJOTE
Ernesto Cardenal, en un ramalazo de poética ficción, onírico-virtual, encarna el último Quijote, con su pacifico tono de impostura teatral, dialoga con su creador, y tomando palabras del sueño y la ficción, le increpa, expresando los míticos criterios con fantásticos modos. Y en el debate, cuestiona, discute o contradice a su creador, sobre la libertad, sobre el amor, la poesía, y con Dios al fondo poniendo orden. Hay vacilación en sentimientos y palabras, como si se tratara de una gran película. Así es la vida de nuestros último místico y heroico caballero de triste y limpia figura, que con su poesía es ya una parte de nuestra palabra.
Ernesto-Quijote.- Señor Miguel, decidme ¿Porque el nombre de Quijano, fue deformado? ¿Y porque no fueron deformados los de Sanchote ni Dulcineota? ¿Que pecado en origen cometió el caballero de la triste figura? Que solo amó, si amar no es pecado.
Cervantes creador .-Mi loco caballero, en un mundo de injusticias notorias, el amor es también la fuente del odio, está en la sinrazón del pecado original, y es origen de la teoría de la culpa, de tradición judeo-cristiana, que afecta a todos los nacidos de mujer, salvo de una, y en el seno de nuestra Iglesia, esto es de fe.
Ernesto-Quijote.- ¿Queréis decir señor Cervantes, que todos los que amamos, debemos purgar el pecado de Adán y Eva, que comieron la manzana? ¿Que baya usted a saber, que manzana se trataba, y el hambre que tenían?
Cervantes .- Claro, porque el nombre deformado, del noble caballero don Quijote, es una llamada de alerta, en el libro más subversivo que jamás se haya escrito, porque enseña a pensar, y a sacar cada lector sus propias conclusiones, a desconfiar de las palabras y a meditar con espíritu crítico hasta de los nombres de las personas. Y a ti Ernesto, debía impulsarte a meditar, sobre ese amor de las criaturas que también sirve para herir, destruir y matar, en nombre del amor, de la paz, de Dios. o de la libertad. ¡ Que más dá! Estas palabras hermosas en boca del hombre pueden convertirse en armas de destrucción masiva.
Ernesto-Quijote.- Pues así será si vos lo decís. Pero decirme Señor, si puedo preguntar, abusando de vuestra paciencia. ¿ Puedo criticar tamaño desparpajo creativo que otorga al lector la libertad de interpretar, pensar y discernir, pero le sisa, esta justa libertad a su propia criatura? ¿ Y porque el amor a la libertad de mi pueblo, puede ser el estigma de la destrucción y la muerte?
Cervantes.-No hay ni sisa ni estigma, y hasta vuestra mermada razón, lo percibe o lo intuye con plena libertad.
Ernesto-Quijote.- ¿ Puedo diferir de vuestro criterio creativo, que inspira filosofías en la locura, para después, ya cuerdo, hundir la razón en una sensatez injusta? ¿Puedo discernir de entre mis amores a Cristo y al pueblo y darme entero a los dos sin reserva? Libremente. Subversivamente.
Cervantes .-¿No habéis de poder?. Pobre loco, ya lo hacéis, para vuestro tormento.
Ernesto-Quijote .- Pues si así es, mi señor Cervantote. Tú me creaste a tu imagen y semejanza, pero, también, me cubres de defectos, vicios e imperfecciones, pero las llamas locuras. Y yo el mas loco, y la más imperfecta, soberbia y blasfema de tus criaturas, critico a mi creador. Y puesto que libre me creaste, libre soy para criticarte. Tu pluma, que todo lo pudo en mi creación, nada puede hacer ahora contra mi libertad, porque me hiciste libre. Libre para “deshacer entuertos” libre para luchar contra la opresión, en defensa de mi pueblo, cruelmente expoliado, y libre para seguir tu ejemplo, Señor, ¿Debo por ello ser señalado con el dedo inquisidor y cainita?
Cervantes. Son ciertas las razones, que te asombran y confunden con tu libertad, y en tu locura, creas mi imagen. Pero no me creas a mí. Igual que hacen todos los hombres desde el principio de los siglos, se inventas a su creador. Pero no caes en la cuenta, que tu invención es porque Él así lo dispuso.
Ernesto-Quijote .- Es contradictorio que mi libertad sea tuya. Y que yo sea libre, solo porque tu lo dispusiste.
Cervantes .- No es contradictorio, solo es paradójico. ¿ Te crees tan libre, que todo lo que de ti nace ya es tuyo? -- Te privo de la razón para hacerte libre, y me insultas con tu libertad, que es el único atributo divino que te otorgo.
Ernesto-Quijote.- --Mi libertad, ¿Que es? ¿locura o ficción?. Pensativo queda el caballero, pues siente la rebeldía latir en su apasionado corazón enamorado de la justicia divina. ¿Será locura el sordo clamor que brota de mi pueblo escarnecido?¿ O la violencia que maltrata al pobre, será locura?¿El trato cruel al hermano esclavizado?¿Y la injusta distribución del hambre?
Y son ficciónes. --Mi revolución, tan lejos y tan cerca, de la verdad. Tan grande, en su amor, pero tan frustrada y traicionada, en su esperanza.
-- ¿Y la poesía?, solo palabras, un canto humilde y cósmico de amor, locura, libertad y frustración, por un mundo que no me gusta.
-- Y a Ti nos dirigimos, mi pueblo y yo, Señor, te pedimos perdón por no ser santos, y marcamos tu número, como ella lo hizo la noche del suicidio, ella se fue harta de sexo y drogas, pero sedienta de amor. Coge el teléfono Señor, contesta a nuestra llamada.
antoniodealcazar@gmail.es